lunes, 20 de octubre de 2014

Cuando Dorothy Parker le robó "Lolita" a Nabokov

Leí esta historia el año pasado y me dije que alguna vez iba a contarla. Tiene de todo: misterio, ideas, historia de la literatura, y sobre todo, tiene como protagonistas a dos de los autores que más me gustaron y me gustan en la vida. Tuve la suerte de poder escribirla, salió hoy en Manuscrito, la sección de La Nación. http://www.lanacion.com.ar/1736931-lolita-una-historia-de-traiciones

La nota original es esta
http://www.vulture.com/2013/11/dorothy-parker-and-vladimir-nabokov-lolita.html

La experta en Nabokov Galya Diament desteje esta trama tan atractiva con muchos datos, mucha información. En la biografía de Dorothy Parker escrita por Marion Meade y publicada por Circe, el dato es apenas uno más: ni se menciona a Nabokov. El texto es apenas comentado. Se le da, sí, relevancia al hecho de que DP volvió a escribir en The New Yorker después de mucho tiempo. Nada más. No hay tampoco sorpresa por el cambio de género y registro narrativo.



Por último dejo una foto de Dorothy en los tiempos en que vivía con su caniche Misty en el Volney Hotel del Upper East



Y otra, del glorioso Vladimir N., disfrutando sus mariposas



2 comentarios:

  1. No entiendo por qué tenemos que asumir que Dorothy Parker robó de Nabokov, como si no existieran las coincidencias. Me parece llamativo lo mucho que le puede incomodar algo así a la historia de la literatura. Yo leí el artículo de Diament cuando descubrí el cuento de Parker y me pareció irritante la inversión filológica que se hace en seguirle el rastro a la supuesta copiona, en vez de tratar de encontrar fuentes comunes en la cultura estadounidense de los 40 y 50. Hay un gesto de censura ahí, cuando bien se podría celebrarlo. "The Portable Dorothy Parker", editado por Penguin, es una antología de 600 páginas que no incluye ese cuento. No digo que sepa de hecho que no se copió, pero también es imposible saber si lo hizo, y una cosa me parece infinitamente más interesante que la otra. Se dan muchas cosas por sentado, como que ella estuvo en la casa de Talcottville, y que eso a su vez equivale a leer el manuscrito. Dar cosas por sentado es inevitable cuando se busca defender una hipótesis, pero ¿por qué interesa tanto esa hipótesis? ¿Por qué no fijarse en la otra, la maravillosa, la que puede llevarnos a otras revelaciones encantadoras? Yo empezaría por investigar el aura erótico del nombre Lolita, irónico en el caso de Parker y literal en el de Nabokov. Tampoco estoy de acuerdo con que "Lolita" sea el único cuento narrativo de Parker. Y, en todo caso, que sea distinto a sus otros cuentos me parece un argumento bastante débil y es injusto incluirlo de ese modo entre los demás. De todos modos, respeto el trabajo periodístico y me entusiasma que se hable del tema. Espero que estemos de acuerdo en que el cuento de Parker es valioso (que Parker es valiosa), y que desde unas pocas páginas a la sombra de la historia de la literatura ilumina maravillosamente una de las novelas más importantes y canónicas del siglo pasado. Si la literatura estuviera formada únicamente por obras y no por autores, estas dos sin duda se editarían juntas. Saludos.

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  2. Me encanta tu comentario. Efectivamente uno podría comenzar con la idea de que se trató de una casualidad o de una suerte de clima de época en los temas y en los nombres (habrás visto también el comentario acerca de que Parker buscaba los nombres de sus personajes en obituarios y guías telefónicas...). Sin embargo, da que pensar y el texto de Diament suena bastante convincente. Para mí también Parker es una autora extraordinaria, esto no desmerece en absoluto su narrativa y, es más, creo que cierta falta de escrúpulos es coincidente con muchos episodios en su vida. Posiblemente, el tema no haya sido ni siquiera relevante para ella. En cuanto a plagios, robo de ideas o cuestiones de copyright, el propio Nabokov fue cuestionado y abrumado por este tipo de acusaciones y antedecentes. Por otra parte, no creo que la ética tenga lugar como principio literario, quiero decir, no escribí esta columna para acusar a Dorothy sino para contar algo que me había interesado. Coincido absolutamente en que lo que importa son los textos. Ahora bien: imaginar al chusma de E. Wilson hablándole a DP del texto repulsivo de Nabokov en su casa de fin de semana y dejándole la copia al lado del whisky no deja de ser también una tentación literaria. Gracias por escribir!

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