Aclaración indispensable: estuve en otoño, cuando el verde se cruza con el ocre y los días son aún largos; cuando el frío es apenas inquietud en el momento que baja el sol y con un abrigo común estás protegido. Cuando se ve gente en la calle a toda hora; almas entusiastas y con ganas de disfrutar la luz y el cielo abierto en la ciudad más extrema del norte de Europa.
Rodeada de mar, Helsinki es una ciudad de tamaño mediano, limpia, cómoda, bella y dominable. Con baja tasa de criminalidad y baja densidad de población (unos 560 mil habitantes, casi el 10% de todo Finlandia), un cóctel que permite que no haya aglomeraciones y que uno pueda disfrutar de lo que va conociendo sin abrazarse con desesperación a la cartera en clave de pánico por un posible robo. Esta combinación se suma al placer infinito de sus construcciones, un Paraíso de edificios clásicos y modernos que se conjugan para darles felicidad a arquitectos y amantes del diseño. Se trata de una ciudad perfecta para caminar o conocer en bicicleta, pero que también cuenta con un servicio público de transporte ideal, que cumple estrictamente con los horarios y en cuyos colectivos hay monitores que señalan las paradas con el tiempo necesario para no perderte. En Helsinki, igual que en el resto de Finlandia, hay escuelas públicas que garantizan nueve años de educación obligatoria y gratuita y servicios de salud provistos por un estado de bienestar presente y activo.
Una ciudad culta, Helsinki, con gran cantidad de museos, bibliotecas y salas de teatro; con marcas urbanas de todos los tiempos: desde su fundación por parte de los suecos en 1550, pasando por las manos rusas y concluyendo con la independencia y la absoluta modernidad de las construcciones de Alvar Aalto. Claro que nada es perfecto: todo es carísimo. El costo de vida es muy elevado, como en general lo es en los países nórdicos. Por otra parte, los finlandeses, si bien son corteses, son algo distantes y bastante cerrados. Aunque hace tiempo que el país discute la necesidad de recibir inmigrantes porque la población envejece y no hay cómo garantizar el sistema de pensiones a futuro, siguen siendo muy rígidos para incluir otras culturas.
Esta es la nota, que tuvo muchísima repercusión:
Por último, un video que adoro: los chicos de la escuela cantando para mí...
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