domingo, 3 de mayo de 2015

Solita, la de los martes a las 22






Cena en el Sheraton, invitada por la Embajada de Corea. Llego al salón y Gaby, el encantador responsable de la prensa de la embajada me anuncia que voy a estar sentada en la misma mesa que va a estar Solita Silveyra, la heroína de mis 10 años, cuando el amor era eso que le pasaba a ella en la tele. Tuvimos una cena deliciosa, ella resultó una compañera de mesa divertida, curiosa y muy afectuosa. Naturalmente, en cuanto entramos en confianza le pedí la selfie...
Siempre tuve la sensación de que fue su misma franqueza, esa que la hace exhibir en público sus contradicciones y sus malos momentos, lo que le había negado un lugar más destacado en el firmamento de las grandes divas pese a su enorme popularidad.
Esa misma noche le dije que me daban ganas de escribir sobre ella.
Y cumplí, la nota es esta:
http://www.lanacion.com.ar/1787835-la-gran-heroina-de-nuestra-educacion-sentimental

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