Hay un capítulo clave en la historia de las relaciones entre Corea y Japón y es el de las llamadas comfort women, las esclavas sexuales que los japoneses aún se niegan a reconocer. En Seúl estuve con Kim, una de ellas. Hoy tiene 90 años. Esta es la nota que se publicó en la revista del diario La Nación:
http://www.lanacion.com.ar/1801283-la-herida-que-no-cierra
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